El exmandatario estatal Juan Manuel Oliva (2006–2012) formalizó su renuncia al PAN en una reunión con el Comité Directivo Estatal de Guanajuato el 9 de junio de 2025. Su salida se produce en el contexto de un procedimiento interno lanzado por la dirigencia local para expulsarlo, al considerar su participación en México Republicano como incompatible con la militancia panista.
Oliva se incorporará como consultor a México Republicano, un proyecto político que se define por “principios conservadores y visión binacional con Estados Unidos”. De acuerdo con sus declaraciones, no se clasifican como de derecha, sino como una fuerza fundada en valores, especialmente en la familia tradicional y el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
El nuevo partido —aún en etapa de formación— se ha propuesto objetivos ambiciosos: alcanzar 500 000 afiliaciones, establecer una estructura operativa en 20 estados y asegurar al menos 50 diputaciones federales para 2027, entre mayoría relativa y representación proporcional. Además, Oliva ha defendido una agenda migratoria común con EE. UU., alineada con criterios de legalidad, seguridad y valores sociales.
La salida de Oliva, una figura destacada en el PAN con más de tres décadas de trayectoria, marca un momento polémico. La dirigencia estatal del PAN argumenta que tales acciones representan una ruptura con los valores y la identidad del partido en Guanajuato, considerado un bastión clave del blanquiazul.


