En un pequeño municipio del sur de Guanajuato, las pozas cristalinas se han convertido en un atractivo natural imperdible: su agua transparente permite observar peces nadando y se ha convertido en un lugar ideal para refrescarse en medio de la naturaleza.
Junto a este paraíso acuático, se encuentran minas de sal que han sido explotadas de manera artesanal durante siglos, con métodos tradicionales que mantienen viva una herencia de más de 800 años. Estos sitios ofrecen una experiencia auténtica y cercana, donde los visitantes pueden conocer procesos locales, caminar entre salinas y disfrutar de un paisaje natural incomparable.
Aunque el destino no es tan conocido como los circuitos turísticos de la capital, ofrece un ambiente relajado, ideal para una excursión de día. Recomendable llevar calzado cómodo, traje de baño y respeto por el entorno y las comunidades que resguardan este legado.


