El emblemático conjunto de cuerpos momificados conocido como las Momias de Guanajuato enfrenta una amenaza severa. Un equipo de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyó que, tras cuatro años de diagnóstico —iniciado en 2021—, más de cien ejemplares presentan un deterioro tan avanzado que corren el riesgo de desaparecer en poco tiempo.
Según la antropóloga física Carmen Lerma Gómez, las momias han sufrido pérdidas de piel, fracturas óseas, manchas provocadas por humedad o filtraciones, erosionamientos por fricción y daño derivado de traslados y manipulación humana, tanto durante su exhumación histórica como en su exhibición museográfica.
La restauradora Julieta Cabriada Martínez documentó que algunos ejemplares presentan cráneos desprendidos, soportes metálicos adheridos, vitrinas con filtraciones de agua y residuos de insectos, todos indicadores de mala gestión del patrimonio.
Uno de los factores decisivos del deterioro es la priorización de su uso turístico frente a criterios científicos de conservación. Los traslados frecuentes, la exposición inadecuada al público, la iluminación no especializada y la manipulación contribuyeron a acelerar el deterioro.
Los investigadores advierten que las momias ya no pueden seguir siendo tratadas como “atracción de feria” sino como un legado antropológico, histórico y cultural, lo que requiere un cambio de paradigma en su manejo institucional.
Entre las recomendaciones destacan:
- Implementar protocolos de conservación preventiva actualizados.
- Prohibir traslados innecesarios de los ejemplares fuera de su sede original.
- Cambiar la museografía para incorporar estudios científicos, tomografías y replicar los cuerpos para exhibición, preservando los originales.
- Reconocer estos cuerpos como restos humanos que merecen dignidad y protección, evitando apodos sensacionalistas u exhibición que deshumanice.
Este patrimonio no es solo un atractor turístico para la ciudad de Guanajuato, sino un testimonio histórico de las epidemias y la sociedad del siglo XIX en México. Su desaparición implicaría la pérdida de un archivo vivo de la historia biológica de la región.
La urgencia es palpable: la continuidad de este legado depende de decisiones institucionales, inversión especializada, capacitación museográfica y corresponsabilidad ciudadana. Las Momias de Guanajuato reclaman no solo ser vistas, sino ser cuidadas, investigadas y protegidas para las próximas generaciones.


