Del Conservatorio de Música y Arte de Celaya para México y el mundo, el tenor Jesús Palato y la pianista Aremy Sánchez han convertido la música guanajuatense en el centro de una propuesta artística que busca rescatar, revalorar y compartir el legado sonoro del estado. Ambos artistas, de 37 años de edad, suman 17 años dedicados de lleno a la música, una trayectoria que hoy combina su labor docente con presentaciones que reivindican la identidad cultural de la región.
La propuesta que encabezan tiene como eje la interpretación de piezas vinculadas con la memoria musical de Guanajuato. Su repertorio incluye obras de compositores ampliamente reconocidos como Joaquín Pardavé, María Grever y José Alfredo Jiménez, pero también da espacio a autores menos difundidos, cuyas canciones permiten redescubrir parte de la riqueza artística y patrimonial del estado.
Jesús Palato ha explicado que la intención de sus presentaciones es rescatar y revalorizar la música local, hacer visible la obra de compositores que forman parte del patrimonio de Guanajuato y acercar al público a canciones que siguen vigentes por su fuerza emocional y cultural. En esa tarea, la ejecución pianística de Aremy Sánchez complementa una propuesta escénica que apuesta por la sensibilidad, la memoria y el arraigo.
Entre las piezas que interpretan se encuentra Tierra mía, del celayense Alfonso Pacheco, una obra que también funciona como invitación a redescubrir la ciudad, su historia y sus monumentos, incluida la herencia arquitectónica de Tresguerras. Así, el recital no solo se convierte en una experiencia musical, sino también en un recorrido por símbolos que forman parte de la identidad de Celaya y de Guanajuato.
El alcance de este proyecto ya ha trascendido el ámbito local. En enero, ambos ofrecieron un concierto en el Patio Alcázar del Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México, ante más de 250 personas, dentro de la programación Noches de Museo. Para los músicos, esa presentación representó un momento de especial relevancia, no solo por el escenario, sino por la respuesta del público, que cantó, se emocionó y acompañó cada interpretación con una conexión visible.
Aremy Sánchez ha destacado que resulta enriquecedor comprobar que este repertorio conserva su fuerza y sigue generando eco entre nuevas audiencias. Para ella, son piezas que no pasan de moda, precisamente porque contienen una carga emocional y cultural profunda. Esa visión coincide con el propósito de rescate que guía el proyecto: devolver vida a composiciones que merecen seguir sonando.
Además de su faceta como tenor, Jesús Palato se desempeña como director del Coro Monumental de la Delegación Regional Quinta Celaya, lo que refuerza su vínculo con la formación artística y con la difusión de la música en la región. Junto con Aremy Sánchez, también ha llevado esta propuesta a otros espacios, incluida la televisión, con participaciones recientes en las que interpretaron temas como Júrame y El jinete, además de canciones menos conocidas que abren nuevas lecturas sobre la identidad cultural guanajuatense.
En mayo, ambos artistas contemplan presentarse en el Teatro de la Ciudad de Celaya, en lo que se perfila como una nueva oportunidad para reencontrarse con el público y seguir fortaleciendo un proyecto que coloca a Guanajuato en el centro del escenario musical. Su trabajo confirma que la música también puede ser una forma de memoria, de pertenencia y de orgullo regional.


