El caso de Office and Publicity MDF abrió una nueva zona de presión sobre el sistema de compras del Municipio de León. La investigación publicada por AM documenta que esta empresa recibió 12 contratos municipales por 7 millones 374 mil 398.63 pesos para suministrar mochilas, útiles, uniformes y artículos promocionales, pese a que su rastro comercial es prácticamente inexistente y sus domicilios reportados no pudieron ser verificados.
El punto más delicado del reportaje es la identidad de una de las socias fundadoras. Luz María Camacho Flores, de 55 años, trabajadora del hogar y vecina de Las Hilamas, declaró que nunca supo que había constituido una empresa en 2015 ni que después se realizaron movimientos societarios con su nombre. Incluso afirmó que no sabe leer, escribir ni contar. La nota también señala que otros socios originales aparecen vinculados a domicilios modestos y familiares que desconocían la existencia de la compañía
A eso se suma la opacidad operativa. AM reportó que la empresa no tiene presencia comercial física ni digital comprobable. El domicilio que usó en León no mostraba identificación empresarial visible, mientras que la dirección que declaró después en la colonia Roma Norte, en Ciudad de México, correspondía en realidad a un call center y personal del edificio aseguró no conocer a la firma.
En términos administrativos, el caso golpea por dos frentes. Primero, porque 11 de los 12 contratos fueron por compra directa, lo que reduce el nivel de competencia abierta. Segundo, porque el contrato más grande, por más de 3.2 millones de pesos para paquetes de útiles y mochilas escolares, sí pasó por licitación pública y aun así la empresa logró resultar ganadora.
La respuesta oficial, hasta ahora, ha sido defensiva. La tesorera municipal y otros funcionarios dijeron que al gobierno no le corresponde revisar esos antecedentes más allá de que la empresa cumpla con los requisitos formales del padrón de proveedores. Pero justamente ahí está el problema político y administrativo: si una compañía con domicilios fantasma, estructura societaria dudosa y sin operación visible pudo venderle millones al municipio, entonces la discusión ya no es solo sobre esa empresa, sino sobre los filtros con los que compra el gobierno.


