El posible regreso de El Niño ya empezó a generar atención en Guanajuato, no tanto por una declaratoria definitiva, sino por lo que podría significar para un estado donde el calor y la disponibilidad de agua ya son temas sensibles. Milenio señala que, después de varios meses dominados por condiciones asociadas a La Niña, los indicadores del Pacífico muestran un cambio de tendencia que podría redefinir el clima en México durante los próximos meses.
El Niño forma parte del ciclo climático conocido como ENOS, que alterna entre una fase cálida, una fría y una neutral. En términos simples, se habla de El Niño cuando la temperatura superficial del mar en el Pacífico tropical oriental sube por encima de lo normal durante un periodo sostenido. Ese calentamiento altera corrientes, humedad y patrones atmosféricos en distintas regiones del mundo.
En Guanajuato, la preocupación no está en el nombre del fenómeno, sino en sus posibles efectos. El escenario planteado en la nota apunta a una reducción considerable de lluvias estacionales, olas de calor más frecuentes e intensas y mayor estrés hídrico para presas, acuíferos y actividad agrícola. También se menciona que un Pacífico más cálido puede modificar patrones de viento y humedad hacia el centro del país.
Eso vuelve relevante el tema para un estado que ya resiente altas temperaturas antes de entrar de lleno al verano. La discusión, entonces, no es solo meteorológica: también toca producción agrícola, disponibilidad de agua y capacidad de respuesta ante un periodo prolongado de calor. En esa lectura, El Niño aparece más como una advertencia preventiva que como una emergencia inmediata. Esa es una inferencia razonable a partir de los efectos señalados en la nota.
Por ahora, el escenario sigue en vigilancia. Milenio reporta que la posible transición podría comenzar entre verano y otoño de 2026, aunque los efectos más severos se proyectan hacia finales de año y durante 2027. Mientras eso se define, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene la previsión de temperaturas por encima del promedio para abril, mayo y junio en el centro-norte del país.


