CIUDAD DE MÉXICO.- Han pasado 25 años desde la mañana del 11 de septiembre de 2001 que cambió para siempre la historia de Nueva York y del mundo. Entre las víctimas relacionadas con los atentados contra las Torres Gemelas aparecen 16 mexicanos: cinco fueron identificados oficialmente y otros 11 quedaron registrados como posibles fallecidos, sin que sus restos fueran localizados.
Antonio Javier Álvarez, Antonio Meléndez, Leobardo López Pascual, Martín Morales Zempoaltécatl y Juan Ortega Campos son los cinco connacionales identificados entre las víctimas mortales.
Sus nombres forman parte del memorial construido en el sitio donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center.
La mañana del 11 de septiembre de 2001, varios de ellos se encontraban trabajando en Windows on the World, el restaurante situado en los pisos 106 y 107 de la Torre Norte.
A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra esa torre y comenzó una jornada que terminaría convertida en uno de los acontecimientos más trágicos de la historia contemporánea.
Tres de los cinco mexicanos identificados eran originarios de Puebla, uno de Tlaxcala y otro de Morelos. Habían llegado a Estados Unidos en busca de oportunidades laborales y desarrollaban distintas actividades dentro del complejo.
Martín Morales Zempoaltécatl tenía solamente 22 años. Era originario de Santa Catarina Ayometla, Tlaxcala, y había llegado a Nueva York en 1998.
Después de desempeñarse en diferentes empleos, en el año 2000 comenzó a trabajar como chef asistente en Windows on the World. Su estancia en Estados Unidos tenía una meta: aprender inglés, ahorrar dinero y posteriormente regresar a su comunidad para construir una casa.
Tras los ataques, familiares y amigos comenzaron una búsqueda desesperada. Su fotografía fue colocada en carteles distribuidos en hospitales y centros de atención con la esperanza de encontrarlo entre los sobrevivientes.
Uno de esos documentos fue conservado posteriormente por el National September 11 Memorial & Museum y dejó registro de que Morales Zempoaltécatl trabajaba en el piso 106.
Antonio Javier Álvarez, Antonio Meléndez y Leobardo López Pascual también habían emigrado desde Puebla y trabajaban en Windows on the World.
Álvarez tenía 23 años y se desempeñaba como parrillero. Meléndez, originario de Acatlán, tenía 29 años y trabajaba como cocinero. López Pascual tenía 41 años y también formaba parte del personal del restaurante.
El quinto mexicano identificado, Juan Ortega Campos, era originario de Morelos. Su actividad era diferente: realizaba labores de reparto dentro del World Trade Center y se desplazaba por el complejo como parte de su trabajo.
Pero el registro de mexicanos relacionados con los atentados no terminó con esos cinco nombres.
Después de los ataques, el Consulado de México en Nueva York comenzó a recopilar información proporcionada por familiares y miembros de la comunidad mexicana para localizar a otros connacionales que podrían encontrarse en el World Trade Center.
De esta manera se documentaron otros 11 casos de mexicanos considerados posibles fallecidos.
En esa lista aparecen Arturo Alba Moreno, de Ciudad de México; José Manuel Contreras, de Jalisco; Germán Castillo García, del Estado de México; José Guevara González y José Antonio Santos Anaya, de Aguascalientes.
También fueron registrados Fernando Jiménez Molina, de Oaxaca; Alicia Acevedo Carranza, Víctor Antonio Martínez Pastrana y Juan Romero Orozco, de Puebla; además de Margarito Casillas y Norberto Hernández, cuya entidad de origen no quedó establecida en los registros citados.
En ninguno de estos 11 casos fueron localizados restos que permitieran realizar una identificación.
Esa circunstancia establece una diferencia entre los dos grupos: cinco mexicanos quedaron identificados oficialmente entre las víctimas mortales, mientras los otros 11 permanecieron registrados como posibles fallecidos.
El registro consular reunió así 16 nombres de mexicanos relacionados con las víctimas de los ataques al World Trade Center.
La dimensión de la tragedia continúa reflejada en las cifras. En Nueva York murieron 2 mil 753 personas como consecuencia de los atentados, de las cuales 2 mil 606 fallecieron en el World Trade Center.
La memoria mexicana del 11-S también quedó representada por una bandera de México recuperada entre los escombros de la Zona Cero. Años después fue reinstalada en el Consulado General de México en Nueva York junto con una placa dedicada a quienes perdieron la vida en los atentados.
A 25 años de aquella mañana, las historias de los mexicanos que se encontraban en el World Trade Center siguen formando parte de la memoria del 11 de septiembre: trabajadores que habían emigrado buscando oportunidades y cuyos proyectos personales terminaron abruptamente con los ataques contra las Torres Gemelas.
