Guanajuato, Gto.- La autoexploración de los senos es una herramienta útil para reconocer cambios en el cuerpo, pero no es suficiente para detectar oportunamente el cáncer de mama, advirtió la radióloga oncológica Paulina Montaño Asensio, especialista vinculada con la Universidad de Guanajuato.
La médica explicó que existen lesiones demasiado pequeñas para ser identificadas mediante la palpación, incluso cuando la revisión la realiza personal con experiencia.
Por ello, destacó la importancia de la mastografía y, cuando las características de la paciente lo requieren, del ultrasonido mamario.
Su llamado se dio en el contexto de las actividades de concientización por el cáncer de mama realizadas durante octubre.
Además de explicar la importancia de los estudios de imagen, Montaño Asensio señaló que el miedo, la vergüenza y ciertos prejuicios sociales todavía impiden que algunas mujeres busquen atención médica a tiempo.
La autoexploración puede identificar cambios, pero tiene limitaciones
La especialista explicó que la palpación no permite detectar todas las lesiones que pueden desarrollarse en el tejido mamario.
En particular, señaló que los tumores menores de dos centímetros pueden resultar difíciles de identificar únicamente mediante el tacto.
Esto significa que una mujer puede no sentir ninguna anomalía y, aun así, presentar una lesión que requiere valoración médica.
La autoexploración ayuda a conocer la apariencia y consistencia habitual de las mamas.
Gracias a ello, es posible advertir cambios como bultos, hundimientos, alteraciones de la piel o secreciones inusuales.
Sin embargo, esta práctica no sustituye los estudios de detección recomendados para cada edad y nivel de riesgo.
La mastografía permite observar alteraciones que todavía no producen síntomas ni pueden sentirse durante una exploración física.
¿Por qué la mastografía es importante para detectar cáncer de mama?
La mastografía es un estudio de imagen que utiliza dosis bajas de rayos X para examinar el tejido mamario.
Su principal utilidad en la detección es identificar cambios sospechosos antes de que aparezcan manifestaciones evidentes.
Cuando se encuentra una alteración, el personal médico determina si son necesarios estudios adicionales.
La mastografía no confirma por sí sola todos los diagnósticos de cáncer.
En algunos casos, la evaluación requiere ultrasonido, otras pruebas de imagen o una biopsia para analizar el tejido.
Por esta razón, la especialista subrayó que la detección oportuna depende tanto de realizar los estudios como de contar con profesionales capacitados para interpretarlos.
El objetivo es identificar posibles lesiones en etapas tempranas y facilitar una atención adecuada.
¿A qué edad deben comenzar las mastografías?
Paulina Montaño Asensio recomendó iniciar las mastografías a partir de los 40 años.
La indicación coincide con la edad de inicio utilizada por distintos programas de detección del cáncer de mama en México.
La frecuencia de los estudios debe determinarse conforme a las recomendaciones sanitarias aplicables y a la valoración médica individual.
La normativa mexicana ha contemplado la mastografía de tamizaje cada dos años para mujeres de 40 a 69 años sin síntomas.
Otras recomendaciones clínicas pueden indicar revisiones anuales, dependiendo del contexto y del riesgo de cada paciente.
Lo importante es establecer un seguimiento adecuado y no esperar a sentir una bolita para solicitar orientación.
Los antecedentes familiares pueden cambiar la edad de revisión
La especialista de la Universidad de Guanajuato señaló que las mujeres con antecedentes familiares directos de cáncer de mama pueden requerir estudios desde edades más tempranas.
Durante sus declaraciones mencionó los 35 años como una referencia para determinados casos.
Sin embargo, no todas las personas con antecedentes familiares necesitan comenzar los mismos estudios exactamente a esa edad.
El momento de inicio depende de factores como el parentesco, la edad en que se diagnosticó al familiar y la evaluación del riesgo.
En algunos casos también puede recomendarse asesoramiento genético o vigilancia mediante otros métodos de imagen.
Por ello, quienes tengan madres, hermanas u otros familiares cercanos con antecedentes de cáncer de mama deben comunicarlo durante su consulta médica.
El cáncer de mama también puede aparecer después de los 70 años
Montaño Asensio advirtió que existe una idea equivocada según la cual las mujeres dejan de estar en riesgo de cáncer de mama al alcanzar una edad avanzada.
La especialista explicó que la enfermedad puede presentarse después de los 70 años y mencionó un segundo incremento de incidencia en ese grupo de edad.
Por esa razón, pidió no abandonar automáticamente la vigilancia de la salud mamaria.
En mujeres mayores, la decisión de continuar con mastografías debe considerar su estado general de salud, antecedentes y expectativa de beneficio.
No existe una misma recomendación de tamizaje que deba aplicarse sin valoración a todas las personas de edad avanzada.
La especialista insistió en la importancia de mantener la atención médica y consultar cualquier cambio sospechoso.
El tejido mamario denso puede dificultar la detección
Uno de los puntos destacados por la radióloga fue la situación de las mujeres con tejido mamario denso.
La densidad mamaria se refiere a la proporción de tejido glandular y fibroso respecto al tejido graso.
Cuando las mamas son densas, ciertas lesiones pueden resultar más difíciles de distinguir en una mastografía convencional.
Esto ocurre porque tanto el tejido denso como algunas alteraciones aparecen con tonalidades similares en las imágenes.
Además, una mayor densidad mamaria puede asociarse con un incremento del riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Montaño Asensio señaló que, en determinados casos, ese riesgo puede aumentar considerablemente.
No obstante, el nivel individual depende de la categoría de densidad y de otros factores clínicos.
Por ello, la densidad mamaria debe interpretarse como parte de una valoración integral y no como un diagnóstico de cáncer.
¿Cuándo se necesita un ultrasonido mamario?
La especialista explicó que el ultrasonido puede complementar la mastografía cuando existen características que dificultan la interpretación de las imágenes.
Entre ellas se encuentra el tejido mamario denso.
Este estudio utiliza ondas sonoras para observar estructuras internas y ayudar a caracterizar determinadas lesiones.
También puede indicarse cuando se identifica un bulto, existe alguna alteración sospechosa o se requiere estudiar una zona específica.
Sin embargo, el ultrasonido no reemplaza de manera general a la mastografía como método de detección para todas las mujeres.
Su utilidad depende de la situación clínica.
La decisión de utilizar estudios complementarios debe tomarse con personal médico capacitado, considerando sus beneficios y limitaciones.
La calidad de los estudios es tan importante como tener equipos
Paulina Montaño Asensio también hizo un llamado a fortalecer la preparación del personal que realiza e interpreta los estudios de imagen.
Señaló que ampliar el número de mastógrafos no garantiza por sí mismo una mejor detección.
Los resultados también dependen del funcionamiento de los equipos, la técnica utilizada y la experiencia de los profesionales.
Una mastografía requiere una adecuada obtención de imágenes para que las estructuras mamarias puedan evaluarse correctamente.
Después, el personal especializado debe interpretar los hallazgos y determinar si existe alguna alteración que amerite seguimiento.
La especialista consideró indispensable que los servicios de salud presten atención a estos aspectos técnicos.
La calidad del estudio y su correcta interpretación forman parte del proceso de detección oportuna.
El miedo y los prejuicios todavía retrasan las consultas
Más allá de los aspectos médicos, la radióloga advirtió que las barreras sociales pueden provocar que algunas mujeres pospongan sus revisiones.
Entre los obstáculos mencionó el temor al procedimiento, la vergüenza y las restricciones impuestas por parejas o familiares.
Explicó que todavía existen casos en los que se cuestiona que un profesional de la salud examine a una mujer.
Estas actitudes pueden retrasar la atención y permitir que una enfermedad avance sin diagnóstico.
La especialista recordó el caso de una paciente que llegó a consulta con un tumor en una etapa muy avanzada, con daño visible en el tejido mamario.
El ejemplo fue utilizado para mostrar las consecuencias que puede tener la demora en buscar ayuda médica.
El mensaje central fue que ninguna persona debería dejar de recibir atención por prejuicios relacionados con su cuerpo.
El diagnóstico temprano mejora las posibilidades de tratamiento
Detectar el cáncer de mama en etapas iniciales permite contar con mayores posibilidades de tratamiento exitoso.
Cuando la enfermedad se identifica antes de extenderse a otros tejidos u órganos, las opciones terapéuticas suelen ser más favorables.
Por el contrario, los diagnósticos en etapas avanzadas pueden requerir tratamientos más complejos y presentar un pronóstico menos favorable.
La Secretaría de Salud ha señalado que la detección temprana puede asociarse con posibilidades de curación superiores al 90% en determinados casos.
Sin embargo, ningún estudio garantiza por sí solo una supervivencia del 100%.
El pronóstico depende del tipo de tumor, su etapa, las características biológicas y la respuesta al tratamiento.
La importancia de la mastografía radica en que puede identificar alteraciones antes de que sean perceptibles mediante la exploración física.
Los hombres también pueden desarrollar cáncer de mama
Aunque el cáncer de mama afecta principalmente a las mujeres, los hombres también pueden padecerlo.
Paulina Montaño Asensio recordó que aproximadamente el 1% de los casos se presenta en varones.
La baja frecuencia no significa que deban ignorarse los síntomas.
Un bulto en el pecho, cambios en el pezón o secreciones anormales requieren valoración médica independientemente del sexo de la persona.
Los hombres no suelen participar en los programas generales de mastografía de tamizaje destinados a mujeres.
Sin embargo, pueden necesitar estudios diagnósticos cuando presentan síntomas o tienen antecedentes que aumentan su riesgo.
La especialista consideró importante que la información sobre esta enfermedad también llegue a la población masculina.
La mayoría de los casos no son hereditarios
Otro de los temas abordados por Montaño Asensio fue la relación entre los antecedentes genéticos y el desarrollo del cáncer de mama.
La radióloga señaló que aproximadamente uno de cada diez casos se relaciona con factores hereditarios.
Esta proporción muestra que muchas personas diagnosticadas no tienen antecedentes familiares conocidos.
Por ello, no contar con familiares que hayan padecido cáncer de mama no elimina la necesidad de realizarse estudios de detección.
La especialista también habló de factores relacionados con el estilo de vida.
Es importante precisar que los casos no hereditarios no pueden atribuirse automáticamente a hábitos personales.
El cáncer de mama es una enfermedad multifactorial en la que intervienen la edad, los factores hormonales, las características del tejido mamario y otras circunstancias biológicas y ambientales.
Obesidad, alcohol y sedentarismo, entre los factores de riesgo
La radióloga destacó la importancia de prestar atención a los factores modificables relacionados con el cáncer de mama.
Entre ellos mencionó la obesidad, especialmente por su relación con los cambios hormonales.
El exceso de tejido adiposo después de la menopausia puede influir en la producción de estrógenos y asociarse con un mayor riesgo de determinados tipos de cáncer de mama.
También mencionó el consumo de alcohol y la falta de actividad física.
Estos factores han sido relacionados con un incremento del riesgo en diferentes estudios médicos.
Mantener un peso saludable, realizar actividad física y reducir o evitar el consumo de alcohol son medidas que pueden contribuir a disminuirlo.
No obstante, adoptar hábitos saludables no garantiza que una persona nunca desarrollará la enfermedad.
La vigilancia médica sigue siendo necesaria.
Terapias hormonales requieren seguimiento individual
Montaño Asensio también se refirió al uso prolongado de terapias de reemplazo hormonal.
Señaló que algunos tratamientos utilizados durante la menopausia pueden modificar el riesgo de cáncer de mama, especialmente dependiendo de su composición y duración.
Por ello, recomendó que las pacientes reciban seguimiento médico.
No todas las terapias hormonales tienen los mismos riesgos ni están indicadas para las mismas personas.
Su utilización requiere valorar síntomas, antecedentes, beneficios y posibles efectos adversos.
Las pacientes no deben suspender por cuenta propia un tratamiento prescrito.
Cualquier cambio debe revisarse con el profesional de salud que lo indicó.
¿Qué cambios en las mamas requieren atención médica?
Conocer la apariencia habitual de las mamas permite reconocer alteraciones que ameritan consulta.
Entre las señales que deben valorarse se encuentran la aparición de un bulto nuevo, el endurecimiento de alguna zona o los cambios persistentes en la piel.
También es importante consultar si aparece una secreción espontánea por el pezón, especialmente cuando contiene sangre.
Otras alteraciones incluyen hundimientos, cambios recientes en la forma del pezón o modificaciones persistentes en el tamaño y aspecto de una mama.
La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que exista cáncer.
Sin embargo, requieren evaluación para identificar su causa.
Una mastografía previa sin hallazgos sospechosos tampoco debe utilizarse como motivo para ignorar cambios nuevos.
La especialista atiende en Guanajuato capital
Paulina Montaño Asensio desarrolla parte de su práctica clínica en el gabinete HR Radiólogos, ubicado en la calle 5 de Febrero de Guanajuato capital.
También realiza actividades de divulgación sobre salud mamaria mediante redes sociales, donde se identifica como Doctora Paulina Radióloga.
A través de estos espacios comparte información relacionada con los estudios de imagen y la importancia de acudir a revisiones médicas.
Su participación en las actividades de concientización busca combatir ideas equivocadas sobre el cáncer de mama.
La especialista insiste en que las decisiones relacionadas con la detección deben basarse en información médica y no en el miedo o los prejuicios.
La detección oportuna debe mantenerse durante todo el año
Aunque octubre concentra numerosas campañas sobre cáncer de mama, la necesidad de atención médica no termina con el Mes Rosa.
Las mujeres deben conocer las recomendaciones de detección correspondientes a su edad y antecedentes.
Quienes presentan síntomas necesitan valoración, incluso cuando todavía no alcanzan la edad habitual de inicio de las mastografías de tamizaje.
Las personas con mayor riesgo pueden requerir esquemas de vigilancia individualizados.
La autoexploración ayuda a identificar cambios, pero no permite descartar por sí sola una enfermedad.
El llamado de Paulina Montaño Asensio es utilizar los estudios de imagen cuando están indicados, acudir con profesionales capacitados y no permitir que el miedo retrase la atención.
La detección temprana puede marcar una diferencia importante en el tratamiento del cáncer de mama, por lo que la revisión médica debe entenderse como una medida permanente de cuidado de la salud.
