El corazón de Guanajuato volvió a llenarse de color y tradición con la edición 2025 de “El Tapete de la Muerte”, una de las expresiones artísticas más emblemáticas del Día de Muertos en México. Este proyecto colectivo reunió a artistas, estudiantes, familias y turistas que, con aserrín, flores, pigmentos y creatividad, cubrieron las calles del centro histórico con un mosaico lleno de símbolos, historia y espiritualidad.
La obra, que abarca más de tres mil metros cuadrados, fue elaborada durante varios días frente a la Alhóndiga de Granaditas, uno de los espacios más icónicos de la ciudad. En ella se representaron figuras alusivas al ciclo de la vida, la cosmovisión prehispánica y elementos contemporáneos que dialogan con el presente. Cada color y figura tiene un significado: el amarillo del cempasúchil, el azul del agua, el rojo de la sangre y el blanco del alma.
La iniciativa forma parte de las actividades culturales organizadas por el Instituto Estatal de la Cultura y el Ayuntamiento de Guanajuato, con el propósito de mantener vivas las tradiciones mexicanas y promover la participación ciudadana en el arte público. Además, impulsa el turismo cultural, al atraer a miles de visitantes nacionales y extranjeros que buscan experiencias auténticas durante la temporada de muertos.
Para los artistas locales, “El Tapete de la Muerte” representa una oportunidad de expresión y colaboración. “Cada grano de aserrín cuenta una historia, cada mano aporta un recuerdo”, expresó uno de los coordinadores del proyecto. La elaboración del tapete también incluyó talleres para niños y jóvenes, quienes aprendieron sobre la simbología de los altares y la importancia del arte efímero como vehículo de identidad.
Durante el evento, las autoridades destacaron el esfuerzo de la comunidad artística y la ciudadanía. “Guanajuato no solo honra a sus muertos, celebra la vida a través del arte”, afirmó la alcaldesa Samantha Smith Gutiérrez, al recorrer la obra junto con visitantes y creadores.
Por su magnitud y valor simbólico, “El Tapete de la Muerte” se ha consolidado como una de las ofrendas más grandes del país y un referente cultural del Bajío. Cada año, la tradición crece y se renueva, reafirmando que en Guanajuato el arte no se contempla: se camina, se respira y se comparte.

