Este lunes 4 de noviembre, Guanajuato vivió una jornada de bloqueos carreteros encabezada por agricultores y transportistas que exigieron una respuesta urgente del gobierno federal ante la crisis de precios agrícolas. Las manifestaciones se desarrollaron en al menos 13 puntos del estado, afectando temporalmente la circulación vehicular en los principales corredores industriales y de carga del Bajío.
Los bloqueos comenzaron a las 9:00 de la mañana y se concentraron en municipios como León, Celaya, Salamanca, Silao, Romita, San Felipe, San Luis de la Paz, San Miguel de Allende, Villagrán, Tarimoro, Manuel Doblado, Comonfort y San José Iturbide. En la mayoría de los puntos, los productores instalaron tractores, camiones y pancartas donde exigían precios de garantía y la intervención de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).
Las movilizaciones forman parte de un movimiento nacional que busca visibilizar la crisis que atraviesa el campo mexicano, agravada por el incremento en los costos de insumos, la sequía y la reducción de apoyos federales. En Guanajuato, los manifestantes señalaron que los precios del maíz y el sorgo se encuentran por debajo del costo de producción, lo que ha generado pérdidas económicas generalizadas.
A pesar de la magnitud del operativo, las autoridades reportaron saldo blanco. Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPEG) y de la Guardia Nacional mantuvieron presencia preventiva para garantizar el orden y evitar confrontaciones. En algunos tramos se habilitaron rutas alternas para mantener el flujo vehicular y permitir el paso de vehículos de emergencia.
El Gobierno del Estado de Guanajuato informó que mantiene comunicación directa con los líderes campesinos para establecer mesas de diálogo y canalizar las demandas hacia la Federación. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo reiteró su apoyo a los productores, subrayando la importancia de proteger la economía rural y garantizar precios justos.
El sector agrícola guanajuatense, uno de los más productivos del país, enfrenta actualmente un desafío estructural: mantener la rentabilidad de sus cultivos en medio de un mercado global inestable. Mientras tanto, los bloqueos reflejan el descontento creciente de un sector que exige ser escuchado y atendido con políticas efectivas.
Con el paso de las horas, las vialidades fueron liberadas gradualmente, pero el mensaje quedó claro: el campo guanajuatense no puede esperar más. Entre tractores, pancartas y cosechas en riesgo, los productores del Bajío volvieron a recordarle al país que sin ellos, no hay alimento ni futuro.


