Teatro comunitario transforma El Puño en San Francisco del Rincón

El teatro comunitario llegó a El Puño, una de las colonias con mayor vulnerabilidad en San Francisco del Rincón, como una forma de transformar el entorno a través del arte, la memoria y la participación colectiva. Al frente de esta iniciativa está Rosa Elene Romero, directora de la compañía Teatro Andante y fundadora del grupo comunitario “Soy del Puño”.

Este proyecto nace tras un hecho doloroso que marcó el inicio del 2025: el asesinato del pequeño Yiancarlo, un niño amante del teatro que perdió la vida en un tiroteo el primer día del año. A partir de este evento, Rosa y su equipo consolidaron un laboratorio creativo como parte del programa “Cartografías de la memoria, mujeres y territorios en Guanajuato”, impulsado por la Secretaría de Cultura.

El resultado fue una instalación escénica titulada “Mujeres en el Puño, hilando la memoria, conquistando la libertad”, donde se narran las historias de vida y lucha de las mujeres tejedoras de sombreros, actividad que forma parte esencial de la identidad de San Francisco del Rincón. Todo el montaje se realizó con lo que Rosa define como “una mirada niña”, construyendo una cartografía viva de la experiencia femenina desde lo íntimo hasta lo colectivo.

La instalación se llevó a cabo en la deportiva del Puño y simula un recorrido con estaciones que representan el pasado y presente del barrio. La propuesta fue concebida como una experiencia interactiva y replicable, pensada para llevarse a otros espacios similares del país.

En el proyecto participaron mujeres de todas las edades: niñas pequeñas, adolescentes, adultas y adultas mayores. El enfoque intergeneracional permitió tejer un puente entre generaciones y realidades distintas, unidas por la misma lucha de sobrevivir, resistir y construir esperanza desde el arte.

“El Puño ha sido un lugar atravesado por la violencia, por la desigualdad. Hay niñas que han dejado la escuela para trabajar, madres que han perdido a sus hijos en crímenes o feminicidios. Nosotras buscamos en el arte y la ternura una forma de pedir paz y justicia”, expresó Rosa Elene.

Este tipo de proyectos, más allá de su dimensión artística, representa un ejercicio colectivo de sanación, memoria y dignidad. En un entorno muchas veces marcado por el dolor, el teatro comunitario se convierte en una herramienta poderosa de cambio social.

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